¿Qué deben comer los niños?

¿Qué deben comer los niños?

El hecho de comer está ligado a las necesidades biológicas del ser humano, pero también se relaciona con aspectos culturales, sociales y sensoriales. Comer es una necesidad inevitable, pero la comida puede y debe convertirse en algo también placentero.

En esta oportunidad tengo el placer de iniciar una serie de blogs en los cuales les compartiré generalidades de qué alimentos consumir según la etapa de la vida en la que nos encontremos, iniciando por supuesto, con la maravillosa infancia.

¿Qué deben comer los niños?

Esta etapa de la vida se caracteriza por un crecimiento lento y estable y por la progresiva madures bio-psicosocial del niño. Es un periodo de gran variabilidad en los hábitos alimentarios, en la actividad física y en las actividades externas de la familia, todo lo cual puede marcar la diferencia entre una vida sana y el riesgo de sufrir enfermedades en años posteriores.

Para que la dieta de un niño resulte saludable es esencial seguir estas recomendaciones básicas.

  • La alimentación  debe ser variada, es decir que contenga todos los grupos alimenticios.
  • Agradable. A ves una simple combinación de colores en el plato puede hacer maravillas. Es cosa de utilizar la imaginación para ir habituando a los niños a diferentes alimentos y preparaciones. Démosles la oportunidad de probar distintos sabores y texturas.
  • Suficiente, de modo que cubra sus necesidades nutricionales.
  • Una de las principales recomendaciones, no sólo en ésta, si no en todas las edades, es el fomento de desayunar.
  • Ofrecer tres comida y una o dos colaciones al día.
  • Asegurar el consumo diario de frijoles o lentejas; huevo o carne de res; cereales adicionados con hierro; espinacas, acelgas, verdolagas o brócoli, por su aporte de hierro.
  • Establecer el hábito de consumir diariamente alguna fruta o verdura rica en vitamina C o en carotenos: mandarina, naranja, lima, toronja, guayaba, jitomate, melón, mango, durazno, zanahoria o betabel, según la estación.
  • Habituar al niño a comer la fruta con cáscara o la verdura cruda o poco cócida (previamente lavada y desinfectada).
  • Estimular el consumo de agua sola.
  • Limitar o de ser posible, evitar el consumo de agua saborizada, jugos, refrescos, aguas o leches endulzadas.
  • A su vez limitar el consumo de caramelos, pastelitos, botanas y golosinas.
  • Ofrecer nuevos alimentos varias veces y en presentaciones atractivas.
  • Fijar horas y lugares de comida, con utensilios correctos.